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domingo, 12 de abril de 2015

Trastornos del sueño: SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS

"Sacudidas, picores, hormigueo, calor, dolor, pinchazos" son algunos de los términos que utilizan las personas que sufren del síndrome de piernas inquietas.

El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno neurológico del movimiento que produce continuamente reacciones molestas e incluso dolorosas, mayoritariamente en las extremidades inferiores, que hace que la persona no pueda dejar de moverlas.



Las causas de este síndrome no se saben exactamente. Suele tener carácter hereditario o también puede ser resultado de otra enfermedad, como anemia, enfermedad renal crónica, aparecer durante el embarazo durante el cual hay posibilidades de que el SPI se pueda convertir en crónico. También se puede dar en personas que consumen un gran nivel de cafeína o que han suspendido su uso de sedantes.


Los síntomas se producen cuando el individuo se encuentra en reposo o relajado, aproximadamente el 80 % de las personas que sufren este síndrome lo presentan mientras duermen. Cuando éstos aparecen, se pueden reducir mediante el movimiento voluntario, caminando.

Este síndrome es una causa fundamental de insomnio, sus síntomas perjudican tremendamente a la calidad de vida de las personas que lo sufren, provocándoles cansancio, ansiedad o depresión y reduciendo su concentración durante el día.



El tratamiento para el SPI consiste en aliviar los síntomas a base de dormir lo suficiente, relajar los músculos, evitando el consumo de cafeína, alcohol y tabaco y realizar actividades y técnicas relajantes como yoga, TaiChi y acupuntura entre otros.
Por otro lado, hay medicamentos que ayudan a controlar los síntomas como pramipexol o dosis bajas de narcóticos. Otros como el clonazepam o la gabapentina ayudarán a dormir.



En el siguiente enlace correspondiente a la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas , se muestra toda la información de la actualidad y todas las investigaciones realizadas:
Como por ejemplo, la aprobación hace días de un nuevo fármaco, la gabapentina enacarbyl.


Trastornos del sueño: APNEA DEL SUEÑO


La apnea de sueño es un trastorno del sueño en el cual la respiración se interrumpe una y otra vez mientras se está durmiendo. Se produce cuando el cerebro deja temporalmente de enviar señales a los músculos que controlan la respiración.

Es un trastorno que puede afectar tanto a niños como a adultos. En su caso más extremo y en algunas personas la interrupción de la respiración puede prologarse produciendo la muerte.
Las causas que pueden producir el desarrollo de este trastorno son:
  • Problemas que afectan al tronco encefálico (el cual controla la respiración), incluso infección cerebral, accidente cerebrovascular o afecciones de la columna cervical (cuello).
  • Enfermedad de Parkinson
  • Obesidad.
  • Ciertos medicamentos, como analgésicos narcóticos.
  • Insuficiencia cardíaca.
Algunos síntomas pueden ser:
  • Fatiga crónica
  • Somnolencia diurna
  • Dolores de cabeza matutinos
  • Sueño intranquilo
Respecto al tratamiento se suelen utilizar dispositivos durante el sueño para facilitar la respiración. Algunos de estos dispositivos son los CPAP (presión positiva continua de las vías respiratorias), BiPAP (presión positiva de dos niveles en la vía aérea) o ASV (servo-ventilación).


Sin embargo también se utilizan diversas psicoterapias tales como la oxigenoterapia, que ayuda a garantizar que los pulmones reciban suficiente oxígeno durante el sueño. 


   

Trastornos del sueño: INSOMNIO

El insomnio es la dificultad para iniciar o mantener el sueño. Según la duración del problema también puede dividirse en insomnio agudo si dura menos de 4 semanas, subagudo cuando tiene una duración de entre 4 semanas y 6 meses, o crónico si dura más de 6 meses.
El insomnio puede deberse a muchas causas, entre ellas insomnio primario, estrés, trastornos psiquiátricos como la ansiedad o la depresión, insomnio relacionado con alteraciones del ritmo circadiano ciertos medicamentos. En la actualidad, es frecuente la prescripción de fármacos para el tratamiento a corto plazo del insomnio, sin embargo el tratamiento farmacológico debe evitarse durante periodos de tiempo prolongados, y es conveniente en ciertos casos de insomnio crónico el uso de otras técnicas, como la terapia conductual, cognitivo-conductual.

Consecuencias del insomnio
-depresión
dificultades de concentración
- somnolencia diurna
- cansancio constante
- accidentes de tráfico y laborales
- irritabilidad
- dificultades de memorización
- desorientación existencial
- conflictos

Para ampliar informacion podéis consultar este artículo de Serrais Oteo http://recyt.fecyt.es/index.php/ASSN/article/view/2104/1531 donde explica muy bien lo que es el insomnio, las causas, los tratamientos (tanto farmacológicos como no farmacológicos), la clasificación del insomnio según las causas, su origen y su duración. 


sábado, 11 de abril de 2015

Trastornos del sueño: TERRORES NOCTURNOS

Un terror nocturno es un trastorno del sueño parecido a una pesadilla, pero mucho más espectacular. Se caracteriza por un terror extremo y un estado de inhabilidad, donde la persona no tiene control total de sus movimientos.

Estos ocurren durante las fases 3 y 4 del sueño no REM. A diferencia de las pesadillas (que tienen lugar en la fase REM), un terror nocturno no es un sueño desde el punto de vista técnico, sino más bien una reacción de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra.

Durante estos episodios, el paciente puede incorporarse y sentarse en la cama súbitamente, llegando incluso a chillar o gritar como si estuviera muy angustiado. La respiración y el ritmo cardiaco se aceleran, empezando a sudar. A diferencia de las pesadillas, las cuáles pueden recordarse, el niño o el adulto no tienen ningún recuerdo del terror cuando se levanta a la mañana siguiente.

Criterios del DSM-IV para el diagnóstico de terrores nocturnos:
  • Episodios recurrentes de despertares bruscos, que se producen generalmente durante el primer tercio del episodio de sueño mayor y que se inician con un grito de angustia.
  • Aparición durante el episodio de miedo y signos de activación vegetativa de carácter intenso, por ejemplo, taquicardia, taquipnea y sudoración.
  • Se muestra una falta relativa de respuesta a los esfuerzos de los demás por tranquilizarle.
  • Existe amnesia del episodio: la persona no puede describir recuerdo alguno detallado de lo acontecido durante la noche.
  • Estos episodios provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad de la persona.
  • La alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.
Los terrores nocturnos están provocados por una hiperactivación del sistema nervioso central, el cuál regula la actividad cerebral durante el sueño y la vigilia. Aproximadamente el 80% de los niños que tienen terrores nocturnos tienen un pariente que también los experimentó, o bien que sufrió de sonambulismo durante la infancia.

Estos son relativamente poco frecuentes, afectando solamente a entre el 10% y el 15% de los niños. Suelen darse en aquellos de entre 3 y 10 años. Por lo que parece, es más frecuente en niños que en niñas. Sin embargo, también puede presentarse en adultos, aunque con menos frecuencia, especialmente en situaciones de tensión emocional o consumo de alcohol. 

En muchos casos, un niño que experimenta un terror nocturno necesita que le consuelen. Reducir el estrés o usar mecanismos de afrontamiento pueden reducir dichos episodios. La psicoterapia o la asesoría pueden llegar a ser necesarias en algunas ocasiones. La mayoría de los niños superan sus terrores nocturnos con el tiempo, reduciéndose generalmente a partir de la edad de 10 años.

A continuación dejo un vídeo en el que un especialista deja claras las diferencias existentes entre los conceptos de miedos, pesadillas y terrores nocturnos.

Trastornos del sueño: NARCOLEPSIA

Cada día nos vamos a dormir sin ser conscientes de la importancia que tiene el sueño en nuestra vida cotidiana, hasta el punto de dar lugar a diferentes trastornos.

Hoy vamos a tratar uno de ellos, la narcolepsia. Esta se puede manifestar de diversas formas, pero especialmente mediante una somnolencia excesiva durante el día, la cual deriva en los conocidos como ataques de sueño (momentos en los que el deseo de dormir resulta irreprimible). Lo que sucede en este trastorno es que las fases de sueño están mal reguladas, especialmente la fase REM.


 Suele aparecer entre los 20 y 30 años, pero realmente puede darse a cualquier edad, incluso en niños. Se estima que en los países occidentales la incidencia de dicho trastorno es de 0,2 y 2,6 por cada 1.000 habitantes.

Las causas de este trastorno aún son desconocidas, pero se cree que está asociado a una predisposición genética, donde influyen los antecedentes familiares. Además, también puede deberse a una destrucción selectiva de las neuronas secretoras de hipocretina (neuropéptido involucrado en la regulación del sueño). Desde que se presentan los primeros síntomas hasta el momento en el que se desarrolla el síndrome por completo, pueden pasar hasta 20 años.

Este síndrome incluye cuatro síntomas o manifestaciones: crisis de sueño diurno (el paciente puede quedarse dormido a cualquier hora del día y en cualquier situación), crisis de cataplejía (brusca relajación muscular, donde el paciente nota como se le caen los párpados o la mandíbula, entre otras zonas), alucinaciones hipnagógicas (ocurren cuando el paciente pasa de la vigilia al sueño, le cuesta distinguir las alucinaciones de los que es real) y parálisis del sueño (incapacidad para moverse o hablar durante un breve periodo de tiempo tras despertar o al quedarse dormido).


En la actualidad, no existe cura para este trastorno, pero sí tratamientos, los cuáles deben ser individualizados, atendiendo a las características particulares del paciente. Para una disminución de la somnolencia se utilizan agentes estimulantes del sistema nervioso central, para la cataplejía son efectivos los fármacos antidepresivos, etc. Es recomendable controlar los hábitos de sueño y practicar ejercicio.

A continuación, adjunto un vídeo de Jacqueline, una niña de 14 años que sufre dicho trastorno.